Barcelona
La crisis en el sector del ocio nocturno
En la zona alta y el Eixample las caídas han llegado a superar el 50% en verano.
Solo el área litoral de Marina Beach y unos pocos locales mantienen la facturación.
"El ocio nocturno sigue perdiendo público en casi toda Barcelona"
Menos clientes y, sobre todo, menos copas. El balance del verano en el sector del ocio nocturno ofrece un saldo preocupante en la mayoría de zonas de Barcelona, con caídas de la facturación superiores incluso al 50%, según algunas fuentes consultadas. Solo el litoral marítimo –la pujante zona de Marina Beach, junto al Hotel Arts– y algunos locales muy consolidados, especialmente de público muy joven, mantienen el tirón y las cajas como en etapas anteriores a la crisis. El resto, sobre todo en los ejes de ocio de la zona alta (Sarrià-Sant Gervasi) y el Eixample, ha vuelto a vivir un verano bastante negro, solo animado por el turismo, pero con menor poder adquisitivo que otros años.
Tras sondear a sus asociados, la Federación Catalana de Asociaciones de Locales de Ocio Nocturno (Fecalon) concluye que el paseo Marítim se ha convertido en el destino mayoritario de los noctámbulos, seguido por Ciutat Vella, aunque aquí la afluencia ha bajado en torno al 20%. No obstante, la facturación en la zona ha variado mucho según los casos, desde caídas mayoritarias alrededor del 15-20%, hasta balances que se mantienen, pasando por algún batacazo mayor, que algunos empresarios consultados atribuyen a la degradación de la Rambla y la afluencia en la zona de turismo con bajo nivel de gasto.
En Gràcia, el tirón de su fiesta mayor ha servido para estabilizar la facturación, mientras que en Sarrià y en el Eixample los descensos medios han rondado el 30% (salvo excepciones), aunque con casos mucho más graves, según indican algunos operadores. De hecho, se da incluso el caso de bares que han optado por cerrar en agosto.
Los datos de la Federació Catalana d’Associacions d’Activitats Recreatives Musicals (Fecasarm) también constatan que «la gente ha salido menos y gastado poco» este verano. Barcelona no ha sufrido tanto como otras localidades costeras, pero el consumo sigue descendiendo y y la gente concentra más sus salidas. Cada vez son más los que solo frecuentan los locales nocturnos en sábado, mientras que entre semana los bares están desiertos, indica su secretario general, Joaquim Boadas.
La capital catalana, no obstante, se ha beneficiado del turismo, que ha compensado el recogimiento (por la economía de guerra que lleva a muchos a montar la juerga en casa) de los autóctonos. El público local, coinciden los entrevistados, cuando sale bebe mucho menos. El que antes tomaba tres copas durante la noche ahora toma una, cuenta el propietario de una discoteca, que apunta que incluso se dan casos de gente que pide un cubata repartido en dos vasos, para compartir con alguien.
En medio de esta preocupante situación, que puede suponer el cierre de locales o reducciones de plantilla a corto plazo, Boadas sostiene que la crisis del sector ya no puede ir a peor, porque «la gente necesita salir y no se quedará todos los días en casa», argumenta. Fecalon comienza a temer por la viabilidad del sector en los próximos meses.
En esta última expresan su inquietud por la «deslocalización de las zonas de ocio y la concentración en otras de forma masiva». Es el caso de Ciutat Vella, claro reclamo turístico en verano, lo que genera algunos problemas de limpieza y de presencia de jóvenes instalados en la vía pública cuando los locales cierran.
Muy cerca, este verano ha despuntado más que nunca la renovada oferta del llamado Marina Beach, que en el espacio entre el Arts y el Hospital del Mar aglutina espacios exitosos como el CDLC Barcelona (restaurante club), la discoteca Opium Mar, el Shoko, el Sotavento y demás, capaces de atraer a miles de personas con la doble propuesta de gastronomía y diversión, y un ambiente que mezcla el público local y el turístico, pero de mayor nivel. En este eje es posible encontrar animación cualquier día de la semana.
Algunos empresarios, tratando de arañar turistas, han desplegado este verano autocares para trasladar visitantes desde el centro hasta sus locales. «Pero aún llenando las salas, el consumo era mínimo, no pasaban de la consumición de la entrada», apunta uno de ellos.
Quejas por robosEn Fecalon, lo que cada vez preocupa más es la «inseguridad en la vía pública debido a rateros que roban masivamente». Aprovechan que algunos noctámbulos han bebido de más y los desvalijan, explican. Y aunque la proliferación de los lateros se ha frenado por la eventual presión policial, el colectivo es testigo, sorprendido, de la irrupción de prácticas tipo seudobotellón, como traer alcohol desde casa y consumirlo, a título individual, a una manzana del local de ocio, donde lo abandonan después, incluso en la zona alta. Una vez en el local, ya no es necesario tomar nada, o al menos no se gasta tanto.
"Apuestas arriesgadas para lograr el éxito pese a la crisis"
El grupo Matinée ha sido uno de los triunfadores del verano gracias a la organización del Circuit Gay, que atrajo el pasado agosto, en solo una semana, a 50.000 asistentes de todo el mundo con sus fiestas y propuestas para gais, un 35% más que hace un año. El empresario Manolo Soria cree que en momentos difíciles hay que aportar «propuestas de calidad e innovadoras» porque la gente «selecciona» más sus salidas. Por esa razón, han potenciado con más animación y recursos tanto sus salas DBoy, del Eixample, y Souvenir (Viladecans), como las sesiones que organizan todo el verano en L’Atlàntida de Sitges y las multitudinarias fiestas que celebran todos los miércoles en Amnesia, en Eivissa. En todos los casos, «superando todas las expectativas». Soria agrega que en tiempos difíciles la gente «necesita evasión y unas horas de diversión», por lo que reivindica más apoyo institucional al sector.
PATRICIA CASTÁN
Fuente:
El Periódico de Catalunya, 13/9/2009