Murcia - España
Una pareja de gays denuncia que les dieron una paliza por besarse en un bar
«Nos trataron peor que a los perros». José prefiere mantener su anonimato, pero no duda en mostrar los muchos moratones que le ha dejado la paliza que él, y también su novio, sufrió presuntamente el pasado jueves en un bar de Ceutí. Ambos esconden bajo sus ropas múltiples lesiones; sin embargo, las más profundas no saltan a la vista. «Nos pegaron por gays», relata. «Nos dieron patadas y puñetazos y nos insultaron: maricones».
Los hechos, que ya investiga el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Molina, sucedieron en la noche del pasado día 5 en el bar El Tonel. Eran las 23.30 horas y esta pareja estaba en el local tomando unas cervezas. «Nos tomamos dos quintos y el camarero nos invitó al tercero», relata José. «Mi novio estaba jugando al billar y yo me resbalé y caí al suelo. Él me ayudó a levantarme, me dio un beso y me preguntó si estaba bien». Sus muestras de cariño provocaron, según la versión de la pareja, la sorna de un grupo de clientes. «Yo les dije que no se metiesen con nosotros y entonces el camarero saltó de la barra y comenzó a golpearme».
El parte de lesiones de José y de su novio, de nacionalidad marroquí, muestra múltiples contusiones y hematomas en cabeza, pecho, muslos y brazos. Según su relato, ambos fueron agredidos por el camarero del bar, su novia -también camarera- y dos de los clientes que se habían burlado de ellos. «Me golpearon en la cabeza con una bola de billar y perdí el conocimiento», cuenta este ceutiense. «Luego nos echaron del bar a empujones y cerraron la verja. El camarero no paraba de de gritarnos: ¡maricones, os tengo que matar!».
José y su pareja no dudaron, ni un momento, en denunciar su caso, pese a no esconder su temor. «Tengo miedo de que pueda volver a agredirnos», confiesa José.
Su valentía no es habitual, sin embargo, en los casos de presuntas agresiones homófobas. Luis Miguel López, del colectivo No te prives, alerta de que «tenemos la sospecha de que hay muchos más casos de los que salen a la luz». El miedo de la víctima a denunciar o a que su condición sexual salga a la luz pública es una constante en estos casos. «En el medio educativo sabemos que pasa mucho esto», relata López. «Los jóvenes no suelen tener, en esos momentos, todo el apoyo de su entorno».
El caso concreto de esta pareja de Ceutí se encuentra, actualmente, en fase de instrucción. La fiscal ha pedido que se inicien diligencias previas para esclarecer qué ocurrió realmente. El bar donde se produjo la agresión tiene una cámara de vigilancia cuya grabación tal vez ayude a la Benemérita a desvelar toda la verdad.
Fuente: La Verdad, 10/11/2009